El Páramo leonés y Los Oteros

Por el medio de estas dos subcomarcas o territorios discurre el río Esla, alrededor del cual se crea una pequeña y fértil vega que, a pesar de centrar un buen número de poblaciones, es una zona que queda absorbida por los territorios cercanos.
Los muros de las construcciones siguen siendo de barro, adobe y tapial, material de aparece en todo tipo de edificios, dominando la imagen de los pueblos; el barro se asienta sobre un zócalo de cantos rodados. En algunas viviendas de mayor nivel económico puede aparecer el ladrillo configurando la fachada. La teja es el material de cubierta. Los árboles de la zona son escasos, apareciendo el rebollo, el chopo en las riberas, algunos castaños y nogales en los pueblos, encinas y negrillos; estos últimos, en franco declive por enfermedad, han sido los más usados para las bodegas.

El sistema de calefacción tradicional es la gloria, pero las cocinas calefactoras y calefacciones de agua han relegado su uso, lo que se aprecia en el deterioro y desaparición de las chimeneas que iban al exterior del edificio.
Las bodegas se sitúan fuera de las casas, generalmente, agrupadas todas a las afueras del pueblo, excavadas aprovechando una ladera cercana. Actualmente su estado de conservación ha pasado de un período de abandono, a causa de la creación de cooperativas vinícolas, a otro de remodelación que ha eliminado en muchos casos elementos interiores como la prensa y ha reformado el exterior llegando a levantar casetos de dos plantas, transformándose en pequeños merenderos.
En el entorno de los pueblos se levantan los palomares, sobre todo en la zona de los Oteros, donde su cantidad y variedad hace, de este territorio, uno de los más interesantes de cara al estudio de este tipo de construcciones. Aquí podemos encontrar todo tipo de formas, circulares, cuadrados, rectangulares... con patio y sin patio, con tejado a un agua, a dos, a cuatro, escalonado... y algunos poligonales o de forma mixta. Muchos de ellos están dejados a su suerte y se van arruinando lentamente, siendo sólo una parte los que se dedican a la crianza de pichones, ¡una lástima!, dado el exquisito sabor de su carne.
Territorialidad

En Banuncias encontramos tejadillos protegiendo las puertas de entrada a las casas y tejaroces sobre los portones, dentro de amplias calles, con grandes casas agrícolas. La iglesia de Cillanueva, como la de Ardoncino, tiene un pórtico claramente popular, algo deteriorado. Fresnellino mantiene en pie grandes casas agrícolas con la casa bien diferenciada de la zona agropecuaria marcada por el portalón carretal, la mayor parte de ellas renovadas, algunas con cierto gusto. Valdevimbre ha tenido siempre fama por sus vinos y sus bodegas, las más interesantes, algunas de las cuales se han convertido en establecimientos de hostelería —bares y restaurantes— con cierto respeto para su estructura; se conservan sus frentes de barro con arcos de medio punto hechos con adobe, así como la bóveda de entrada; en ocasiones las arcadas son de ladrillo y el relleno de canto rodado. Las casas mantienen el mismo esquema de los pueblos anteriores.

Villamañán es una villa con cierto señorío que se aprecia en sus grandes casas, una de las cuales recoge en planos J. L. García Grinda"; las plazas Mayor y de la Leña se encadenan entre sí y se prolongan en calles amplias con buenos soportales sobre pies de madera con zapatas labradas. A las afueras se sitúan las bodegas, que forman conjuntos importantes en todas las poblaciones de la Vega, destacando el de Villademor de la Vega, por su amplio número y por la conservación de muchas de ellas, que se mantienen entre renovaciones.
La villa de Toral de los Guzmanes, bajo el peso de su palacio con muros de tapial, es la que conserva mejor su aspecto agrícola, la menos renovada; se conservan en pie algunos soportales y grandes casas agrícolas, los muros son de tapial, con algo de adobe, dinteles de madera o ladrillo, que a veces recuadra la puerta, el portón y los vanos; son casas de dos plantas, sin pretensiones.
Los pueblos de los Oteros tienen calles amplias que forman ensanchamientos o plazuelas, entre los que se reparten las casas agrícolas de dos plantas, de tapial o adobe, en muchos casos renovadas, con la fachada paleteada de cemento, que llegan a formar manzanas compuestas por dos o tres casas. En las afueras se sitúan las bodegas y en el entorno se reparten los palomares. Estas características se repiten en Cubillas, Velilla y Fresno de la Vega. En San Justo de los Oteros se conserva la ermita de San Roque, que tiene un pequeño porche en el hastial. Las bodegas de Nava de los Oteros mantienen parte de su esencia original y ofrecen desde lejos ese aspecto fantasmagórico del terreno alomado con sus zarceras.
Gusendos de los Oteros nos ofrece el tono terroso de su conjunto, coronado por leves montículos de bodegas, que ocupan las lomas u oteros que rodean el pueblo; en los tejados aparecen cortafuegos que separan casas y pajares.
La capital de la comarca es Valencia de Don Juan, localidad que ha perdido casi todo su carácter popular en favor de un paisaje más urbano; tras la desaparición de las iglesias de Santa Marina y San Juan se han ido muchos de los edificios que las rodeaban con sus muros de tapial y sus soportales. Hoy sólo se ve alguna casa aislada, alguna bodega y uno o dos palomares. La plaza de toros es la construcción más popular. En Castrofuerte se conserva un buen número de casas populares, dentro de un trazado de claro carácter urbano, que repiten el mismo tipo de edificios citados anteriormente. Mención especial merece el urbanismo de Villaornate, que presenta una estructura de calles de tipo reticular, con cuatro largas calles comunicadas por otras más pequeñas perpendiculares, todas ellas de buen tamaño; en este trazado regular se reparten casonas agrícolas de tapial y adobe.

En la zona sur de los Oteros volvemos a encontrar calles amplias con plazuelas o ensanchamientos y grandes casas agrícolas, así como bodegas y palomares en el entorno. Así tenemos Gordoncillo, Fuentes de Carbajal, Carbajal de Fuentes, Valdemora, Matanza y Valdemorilla. En ésta última destaca la casa agrícola de la cooperativa San Martín, recogida en planos por J. L. García Grinda.
Raíz Atrás
3 Comments:
Hola.
Soy habitante de Santa María del Páramo y en primer lugar te felicito por la página web ya que la encuentro muy bien documentada.
Me gustaría, si es posible, que me comentaras si hay algún libro referido al tema de las casas de los pueblos de León que mencio
nas en los diferentes artículos. Debe de haberlo porque parace que esas fotografías que incluyes en los artículos paracen sacadas de libros.
Gracias.
Hola, Zipi. Estos textos y fotografías fueron extraidos de:
Arquitectura Popular en las comarcas de Castilla y León, como ya indiqué en la entrada raiz: http://reinolvidado.blogspot.com/2006/11/arquitectura-popular-en-las-comarcas.html
Hay otro par de libros: la arquitectura tradicional y la arquitectura tradicional en tierras de León, de la Fundación Hullera Vasco-Leonesa que también están muy bien, aunque creo que el libro de referencia (no dispongo de él) es: Arquitectura popular leonesa, de José Luís García Grinda.
Enhorabuena por el blog y su contenido; es una excelente referencia etnográfica, cultural...
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